miércoles, 21 de mayo de 2014

De la verdad narrada: Caso IV













Semiótica de la verdad narrada
Problemáticas de la valoración 

¿Cómo aplicar crítica a partir de una macrohabilidad lingüística como lo es el «saber leer», confrontándose al mundo de lo narrado?

Fuente: Petro, N. 2014, mayo 11. «Seis errores de Occidente en cuanto a Ucrania» en URL: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/127727-seis-errores-occidente-ucrania-rusia-guerra (Acceso 2014, mayo 17)


Seis errores de Occidente en cuanto a Ucrania

Si Occidente no encuentra una respuesta adecuada a la crisis de Ucrania es porque desde el principio ha malinterpretado la situación, convirtiendo una disputa interna en una amenaza a la seguridad de Europa, asegura el politólogo Nikolai Petro.

Seis errores comunes jugaron un papel excesivo en la formación del discurso occidental sobre Ucrania, asegura Petro.

Estos deben corregirse, y únicamente entonces se podrá obtener un progreso real, según escribe el profesor de Politología de la Universidad de Rhode Island, quien publicó esta tesis en 'The National Interest'.

1 . "Los ucranianos son un solo pueblo, unidos en el apoyo al cambio"

Este es un dicho familiar entre los políticos occidentales, sin embargo, cualquiera que esté familiarizado con la historia de Ucrania sabe que sus fronteras han cambiado muchas veces en el último siglo. Como resultado, millones de personas sin ningún apego étnico, cultural o lingüístico hacia Ucrania terminaron dentro de sus fronteras actuales. Desde 1991, la división más visible ha sido entre los ucranianos occidentales, muchos de los cuales buscan una Ucrania cultural y políticamente distinta de Rusia, y los ucranianos orientales, que quieren vivir en una Ucrania independiente, pero que también mantenga una estrecha relación espiritual, cultural y lazos económicos con Rusia.

El hecho de que los gobiernos occidentales hayan identificado las aspiraciones nacionales de Ucrania con las de las regiones occidentales del país los pone en contradicción con la mitad del país.

2 . Apoyar el golpe de Estado contra el presidente Yanukóvich por parte de Euromaidán

En el punto más álgido de los disturbios en Euromaidán, los gobiernos occidentales advirtieron al presidente Yanukóvich de no utilizar la fuerza para disolver las protestas, incluso a medida que se tornaron violentas. Más tarde, durante una fase crítica de las negociaciones con la oposición, funcionarios de Estados Unidos fueron grabados cuando discutían qué líderes de la oposición deberían reemplazarlo. Para un público ucraniano ya muy dividido sobre la legitimidad de las protestas públicas en Maidán (tres cuartas partes de la población en las ciudades del este de Ucrania considera que las protestas de Euromaidán son ilegales), esto solo prueba que Occidente estaba interviniendo para frustrar las preferencias políticas de la mitad del país.

3 . El fracaso de Francia, Alemania y Polonia en hacer cumplir el acuerdo del 21 de febrero

El fracaso de Francia, Alemania y Polonia de apoyar la transición negociada del poder que ellos habían pedido ha sido un duro golpe a la legitimidad de las instituciones estatales ucranianas, del cual ha sido muy difícil recuperarse. La posterior toma del poder por la oposición no solo derribó al presidente legítimamente electo, también llevó al colapso del mayor partido político del país que, con todos sus defectos, encarnaba las aspiraciones políticas de más o menos la mitad de la población. A día de hoy, menos de un tercio de la población de habla rusa en Ucrania ve al presidente en funciones y al primer ministro como legítimos, mientras que en Donetsk y Lugansk, los focos de resistencia, esta cifra cae a menos del 15%.

4 . Ignorar el ascenso de la derecha radical

Los medios occidentales han tardado en entender que los grupos derechistas nacionalistas como Svoboda y el Sector de Derecho jugaron un papel decisivo en la radicalización del Euromaidán, y en la dramática toma del poder inmediatamente después de los acuerdos del 21 de febrero. Oficialmente, sin embargo, los gobiernos occidentales siguen insistiendo en que su papel es marginal. De todas formas, aún hoy en día estos grupos ejercen excesiva influencia en el Parlamento y en las calles del centro de Kiev, que siguen ocupando a pesar de los ruegos del presidente autoproclamado de que desalojen. Ellos intimidan a los políticos, jueces y periodistas, de hecho a cualquier persona que hable en contra de las políticas del actual Gobierno. Su intimidación a los candidatos presidenciales asociados con el Partido de las Regiones no ha provocado casi ningún comentario de los gobiernos occidentales. Muchos en las regiones orientales y en el sur de Ucrania ven esto como una confirmación más de la participación occidental.

5 . Etiquetar a los manifestantes en el Este y el Sur de 'separatistas'

Vale la pena señalar que en todos los casos en que el separatismo ha surgido la demanda original era por mayores derechos regionales y autonomía dentro de Ucrania. Solo cuando Kiev respondió reemplazando a los funcionarios locales con los leales al nuevo Gobierno, surgió la cuestión de la secesión. Esa es una razón de por qué la mayoría de la gente en las regiones orientales y meridionales de Ucrania (62%) culpan a Kiev de la pérdida de Crimea, en lugar de culpar a los manifestantes de Crimea (24%) o a Rusia (19%). El mismo enfoque se está tomando hacia el este y el sur de Ucrania, con los mismos resultados desastrosos.

6 . Culpar a Rusia por los problemas de Ucrania

A pesar de la acalorada retórica proveniente de los gobiernos occidentales, el objetivo principal de Rusia en Ucrania ha sido reducir el nivel de inestabilidad interna. Las razones no son difíciles de comprender. En primer lugar, dicha inestabilidad es mala para los negocios que, en el caso de Ucrania, implica inversiones militares, industriales y de energía que son importantes para Rusia. En segundo lugar, la continua inestabilidad es mala para Rusia, ya que aumenta la probabilidad de que Ucrania se convierta en un Estado fallido, lo que haría que Rusia se sintiera obligada a brindar una asistencia humanitaria de grandes proporciones. En tercer lugar, dicha inestabilidad es mala porque aumenta las tensiones con Occidente, que tiene la tendencia de culpar a Rusia por todo lo que sucede allí.

A Rusia le gustaría mucho ver a Ucrania como un socio económico y político estable, capaz de proporcionar suficiente crecimiento y empleo a sus propios ciudadanos para reducir el flujo anual de más de 3 millones de trabajadores migrantes de Ucrania hacia Rusia, y así contribuir a la prosperidad de los 11 millones de rusos que viven en las zonas fronterizas con Ucrania. Después de haber gastado más de 300 millones de dólares en las últimas dos décadas para impedir el colapso de la economía de Ucrania, parece poco probable que Rusia busque ahora su desaparición económica. Sin duda no quiere gastar las decenas de miles de millones de dólares que se necesitarían para absorber estas regiones, y elevar su nivel de vida al de Rusia. 

http://symonenko.eu/Haz click aquí para ver el sitio personal de Петр Симоненко


https://laradiodelsur.com.ve/
Haz click aquí para escuchar Entrevista Especial transmitida por La Radio del SUR a Tatiana POLOSKOVA, experta en el  Tema Rusia – Ucrania

Haz click aquí para ver Veinte posibles impactos de la crisis ucraniana de S. PÉREZ BENÍTEZ  
GUERRA CIVIL EN UCRANIA
UCRANIA: HISTORIA DE UNA TRAGEDIA 
NEGOCIACIONES DE PAZ EN UCRANIA



Haz click aquí para ver el archivo INTERNACIONALISTAS 36 · NOVOROSSIA

(Vídeo) Michel Collon RT Guerra Rusia EEUU por IVANGARCIAZAMA



Haz click aquí para ver Día de la victoria





Ucrania: ¿A dónde conducen los caminos? Mesa Redonda Internacional por TVideoblog2

Ucrania tras los comicios. Mesa Redonda Internacional por TVideoblog2

martes, 20 de mayo de 2014

De la verdad narrada: Caso III





Semiótica de la verdad narrada
Problemáticas de la valoración 

¿Cómo aplicar crítica a partir de una macrohabilidad lingüística como lo es el «saber leer», confrontándose al mundo de lo narrado?

Fuente: D'EMILIA, P. 2014, abril 24. «La coscienza critica di Noam Chomsky. 80 anni dalla parte del torto» en URL: http://espresso.repubblica.it/visioni/cultura/2014/04/18/news/noam-chomsky-80-anni-dalla-parte-del-torto-1.162077 (Acceso 2014, mayo 11)

INTERVISTA

La coscienza critica di Noam Chomsky
80 anni dalla parte del torto

Gli Usa? Ieri più criminali del Giappone, oggi più pericolosi della Cina. Parola di  un intellettuale “contro”. "Democrazia vuol dire diritti umani e conquiste sociali: non come in Europa dove ci si inchina alla Bundesbank"

di Pio D'Emilia

Prima di lui ci sono solo Aristotele, Marx, Shakespeare e pochi altri. Poi nella classifica degli intellettuali più citati viene lui, Noam Chomsky, professore emerito di filosofia e linguistica presso il prestigioso Mit (Massachusetts Institute of Technology). Da sempre “coscienza critica” della politica Usa, Chomsky continua a insegnare, scrivere e girare il mondo come se avesse la metà dei suoi anni: 85, per l’esattezza. L’abbiamo incontrato a Tokyo, dove è stato invitato per una serie di conferenze che hanno registrato, come avviene ovunque, il tutto esaurito. Titolo della conferenza: “Capitalismo e Democrazia: prospettive di sopravvivenza”. Poche, secondo Chomsky.

Cosa la porta in Giappone, professore? 
«Mi interesso di Giappone dagli anni Trenta. Da quando, teenager, leggevo dei crimini commessi in Manciuria e in Cina. Mi dava fastidio la differenza di trattamento che subivano , sulla nostra stampa, i “nani gialli” rispetto ai nazisti. Entrambi cattivi, certo, ma i nazisti erano pur sempre ariani, alti e biondi, umani, insomma. I giapponesi erano scimmie, anzi peggio: vermi, formiche da schiacciare. Il doppio standard è andato avanti per molto, direi: visto che tutti chiedono, legittimamente, le scuse del Giappone ma nessuno parla dei nostri crimini di guerra. Le bombe incendiarie che hanno raso al suolo Tokyo erano peggio di quelle di Dresda, e hanno provocato molte più vittime di Hiroshima e Nagasaki, per le quali nessun presidente americano ha ancora chiesto scusa. Ma anche il Giappone ha un passato che ancora pesa sui suoi vicini, un passato che continua a essere sminuito, manipolato, addirittura negato. Come il ruolo dell’esercito e dello Stato nel rastrellare decine di migliaia di donne coreane, cinesi e di altre nazionalità costringendole a prostituirsi per “ristorare” le truppe al fronte».

Tuttavia, come dire, ogni Paese ha i suoi scheletri. In Italia pochi sanno che siamo stati noi italiani i primi a usare le armi batteriologiche e i gas... «Assolutamente d’accordo. Solo che un conto è l’ignoranza, l’omissione sui testi scolastici, un conto è il negazionismo: insomma, in Germania se neghi l’Olocausto rischi la galera, in Giappone se neghi il massacro di Nanchino (nel 1937 l’allora capitale cinese fu occupata dai giapponesi: 300 mila vittime, tra cui migliaia di bambini e di donne stuprate e uccise, ndr) rischi di diventare premier...».

Molti in effetti pensano che le possibilità di un conflitto globale stiano aumentando, di fronte al declino del potere e dell’influenza Usa e l’emergere di una nuova superpotenza, la Cina. È una minaccia, la Cina? 
«Innanzitutto non credo al declino della superpotenza Usa. Gli Stati Uniti hanno conquistato questo ruolo nel dopoguerra e tuttora lo mantengono con immutata violenza e arroganza. Lasciamo per un attimo perdere la situazione qui in Oriente, dove gli Usa esprimono “preoccupazione” per il fatto che la Cina cerca di rafforzare la sua influenza nelle acque circostanti, mica nei Caraibi o davanti alle coste della California, ma ci rendiamo conto di quanto sta succedendo in Crimea?»
Era la mia prossima domanda… 
«Ecco, le ho letto nel pensiero. In questi giorni leggo editoriali pazzeschi, da guerra fredda. Roba da non credere. Ma come si fa a paragonare l’azione di Putin in Crimea oggi con l’Ungheria, la Cecoslovacchia, l’Afghanistan. Nemmeno George Orwell avrebbe mai immaginato un tale asservimento al “pensiero unico”. Ma come si fa a scrivere certe cose? Come fa l’Occidente che ha aggredito e invaso l’Iraq, bombardato l’Afghanistan, passivamente assistito - se non attivamente provocato - lo smembramento della Jugoslavia e riconosciuto il Kosovo a protestare, indignarsi, addirittura adottare sanzioni contro la Russia per quanto sta succedendo in Crimea, dove non mi risulta vi siano stati massacri, pulizie etniche, violenze? Mi chiedo perché continuiamo a considerare il mondo intero come nostro territorio, che abbiamo il diritto, quasi il dovere di “controllare” e, nel caso, modificare a seconda dei nostri interessi».

Ma il continuo aumento delle spese militari cinesi, il tentativo di cominciare ad aprire basi militari all’estero, per esempio in Zimbabwe… 
«Non scherziamo. A parte che la storia della base militare cinese in Zimbabwe sembra sia una bufala: ma anche se fosse vero, cosa cambierebbe? Una contro mille? La Cina non ha basi militari in tutto il mondo, non pretende di imporre il suo modello socioeconomico a nessuno e soprattutto, tranne una piccola scaramuccia con il Vietnam ai tempi di Deng Xiaoping, non mi risulta abbia mai invaso nessuno. Quanto alle spese militari, per quanto le possano aumentare, non sono minimamente comparabili con quelle degli Stati Uniti: le nostre spese militari sono più o meno equivalenti a quelle del resto del mondo intero. Senza pensare che gli Usa hanno alleati dappertutto, dall’Europa al Giappone, mentre la Cina è sola. Suvvia: paragonare la potenza militare Usa con quella della Cina non ha senso. Come non aveva senso paragonarla, a suo tempo, con quella dell’Urss».

Eppure il mondo ha paura della Cina. 
«Ma neanche per sogno, queste sono le solite ossessioni occidentali, amplificate da una stampa ghiotta di senzazionalismi e capace solo di alimentare stereotipi, anziché studiare e decifrare la realtà. Eppure dei dati ci sarebbero. Di recente ho letto i risultati di un sondaggio condotto in Europa, un sondaggio pubblico, citato anche dalla Bbc. Una delle domande era su quale paese veniva percepito come maggior pericolo per la pace».
Mi lasci indovinare: vincono gli Usa? 
«Sì, ma con enorme distacco, siamo oltre il 70 per cento. Secondo è il Pakistan, poi l’India, infine la Cina, con un mero 10 per cento. Gli europei sono esperti di guerre, sanno distinguere una minaccia fasulla da una reale. Quanto a devastazioni, e invasioni, non siete secondi a nessuno...»

Touché. Ma torniamo in Oriente. Come vede la questione coreana? C’è qualche speranza che Obama porti a termine quello che Clinton era riuscito a iniziare, e cioè un serio negoziato bilaterale, allo scopo di firmare, finalmente, un trattato di pace?
«Intanto ha fatto bene a ricordare in che periodo eravamo: era il 1994, ci fu un accordo e l’allora segretario di Stato Madeleine Albright andò, accolta con rispetto e serietà, a Pyongyang. Si parlava di un imminente vertice tra l’allora leader Kim Jong Il e Clinton. Poi Clinton fu distratto dalla questione medio-orientale, il lungo negoziato di Camp David, finito male, e il dossier coreano è rimasto lì, sul tavolo. Poi è arrivato Bush e sappiamo come è andata. Sono stati gli Usa, sia ben chiaro, a violare gli accordi e a provocare la corsa al nucleare del regime nordcoreano. Quando si insediò per la prima volta Bush, Pyongyang non aveva ordigni nucleari. Oggi pare ne abbia otto. Questi sono i fatti. Ma se leggi i resoconti della stampa di tutto il mondo o se chiedi in giro di chi sia la responsabilità, risulta che i “cattivi” siano solo e unicamente i nord coreani. Strano modo di raccontare la storia».

Un suggerimento per Obama, se volesse passare alla storia per qualcosa di più che essere riuscito a far passare la riforma sanitaria? 
«Rilanciare e puntare decisamente sul negoziato diretto e nel frattempo sollecitare la Corea del Sud a rilanciare la cosiddetta “sunshine policy”, la politica del dialogo, dell’apertura al nord attraverso scambi culturali e economici. E magari smetterla di svolgere, due volte l’anno, mega esercitazioni militari congiunte sotto il naso di Pyongyang. Quest’anno hanno addirittura simulato un bombardamento “preventivo” a nord del confine: ma quanta follia ci vuole per inventarsi una cosa del genere? Avete idea di cosa abbiano provocato, durante la guerra di Corea, i bombardamenti americani? Il nord venne raso al suolo, ed in molti casi vennero utilizzate bombe speciali e armi chimiche, con “ricette” ottenute dai criminali di guerra giapponesi che le avevano studiate e prodotte in Cina e che per questa loro “collaborazione” vennero poi prosciolti e reintegrati nella società: alcuni sono diventati ministri…»

Allarghiamo il discorso, professore. La democrazia. Churchill una volta disse che non era un sistema perfetto, ma era il migliore conosciuto. Però la “democrazia” ha espresso, con libere e ripetute elezioni, personaggi come Berlusconi in Europa e Thaksin in Thailandia. È ora di trovare un sistema più “democratico”, della democrazia? 
«Il problema non è la democrazia. Il problema è cosa ne abbiamo fatto. La democrazia non è una parola vuota. Significa alcune cose. Significa, ad esempio che gli operai debbono gestire le loro fabbriche: e cito l’icona del liberalismo classico, John Stuart Mill, che non era certo un bolscevico. Democrazia significa diritti umani e conquiste sociali. Non significa, come sta avvenendo oggi in Europa, che i cittadini europei debbano vedersi restringere, se non cancellare, i sacrosanti diritti conquistati in anni e anni di lotte sociali e sottomettersi ai diktat dei funzionari di Bruxelles e della Bundesbank. Lei ha citato Berlusconi, e certamente non è stata una bella pagina della vostra storia, ma chi ha eletto Monti? Chi ha eletto Renzi? La Bundesbank. Questa non è democrazia. Leggevo qualche giorno fa un interessante editoriale del “Wall Street Journal”, quotidiano non certo sovversivo. Scrivevano, penso giustamente, che ormai non è più questione di destra e sinistra, e nemmeno di centrodestra e centrosinistra. Qualsiasi governo venga “eletto”, in Europa, è più o meno costretto a muoversi nella gabbia imposta da Bruxelles. Pensate a quello che è successo a Papandreu, il premier socialista greco che per qualche mese ha provato a “sfidare” Bruxelles. Per il solo fatto di aver minacciato di sottoporre la politica dell’austerità ad un referendum popolare, Papandreu è stato crocifisso e, di fatto, “espulso” dallo scenario politico eruopeo».

Tornando al Giappone, cosa pensa del nucleare? Tre anni dopo Fukushima, il governo sembra voler far ripartire I reattori... 
«Beh, non è una questione semplice. Parlare di riattivare i reattori in un paese che sta ancora vivendo l’emergenza provocata dall’incidente di Fukushima capisco che sia problematico. Ma anche aumentare il consumo di combustibili fossili ha i suoi rischi: è in gioco il disastro ambientale, non è mica uno scherzo. La cosa migliore è puntare tutto, risorse umane , tecnologiche e finanziarie sulle energie alternative, come ha annunciato la Germania».

Un’ultima domanda, in ossequio alla sua originale specializzazione, la linguistica. Che lingua dovremmo far studiare ai nostri figli e nipoti? Insistiamo con l’inglese o è meglio passare al cinese? 
«Mi sta chiedendo chi guiderà il mondo, nel prossimo futuro, giusto? Gli Stati Uniti. La Cina non solo non è una minaccia militare e tanto meno politica, ma non è neanche una supepotenza economica. La sua strabiliante crescita dipende ancora dalla tecnologia straniera: Giappone, Corea, Taiwan, Usa ed Europa. Sta crescendo e continuerà a crescere, ma speriamo che nel frattempo ricominci a crescere anche l’Occidente. Quanto alla lingua, per chi come noi americani parla già inglese, studiare il cinese è certamente utile. Ma per tutti gli altri penso che imparare l’inglese sia ancora, per un bel po’, prioritario. Ma è una mia opinione, e come ben sapete, sono ottant’anni che sono dalla parte del torto!».

 
Haz click aquí para ver la entrevista a CHOMSKY de Louisa REYNOLDS: «Chomsky: “América Latina ha comenzado a librarse del control imperialista”» 
 

LiNks nOw!