lunes, 27 de marzo de 2017

Del reconocimiento del discurso «democrático-latinoamericanista»



De la tensión histórica 
habida 
entre el discurso 
«democrático-latinoamericanista» 
y el propagandismo panamericanista 
como supuesto precursor de lo «democrático» 

¿Cómo es posible identificar las categorías del «discurso democrático» en las condiciones de la adjetivación geopolítica, i.e. finalmente, del discurso democrático-latinoamericanista emergente de una comunicación política?



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Por Pablo PALLAS
Escolio. En el marco del proceso propagandista desarrollado (o precipitado) por la OAS en 2017, de estricta propaganda negra desatada, y rezumado de actos antecedentes de personalidades golpistas venezolanas de 2002, presentados como «gobierno transitorio», y posteriormente reincidentes aquellos actores del fascismo político como probados autores de «guarimbas» durante 2014, contra gobiernos jurídicamente legítimos en origen y desempeño de la República Bolivariana de Venezuela, es que se propone para una propedéutica de la retórica aristotélica como mundo comunicológico (respecto de su estructura, de la concepción de los argumentos, de la apelación al sujeto reflexivo, del discurso como vía de persuasión, etc.) un compendio de artículos formulados por distintos investigadores que son atinentes con un escopo discursivo relevante: la «Carta abierta de un escritor a la Junta Militar» —y siendo que este corpus periodístico de R. WALSH, de denuncia al pro-imperialismo y militarismo argentinos (realidad analizada por O. BAYER, A. BORÓN, J. C. GAMBINA, E. BARILLARO y F. LA GRECA en su Terrorismo de Estado), resulta, incluso, un «material emancipatorio» geopolítico que desorganiza la razón de las múltiples formas neocolonialistas (si se atienden, además, de alguna manera, las complicadas transformaciones habidas entre dos mundos disociados: o «Imperio» o «Democracia», fórmula que atienden catedráticos como P. PEÑALVER GÓMEZ en su Notas sobre Imperio y Democracia)—. ¿Y por qué pues su asociación con un asunto de otro siglo? Tienen en común el discurso de WALSH de siglo XX y las proclamas bolivarianas de siglo XXI un ensayar crítico que discute cómo una institucionalidad de Derechos Humanos resuelve su existencia política (emergente de aquel panlatinismo que resulta posteriormente desbordado por un pensamiento martiano de vital raigambre antiimperialista), oponiéndose a una decimonónica Doctrina de Monroe (renovada con posteriores ortogramas y corolarios imperiales: el Destino Manifiesto de J. O'SULLIVAN, la enmienda de O. PLATT, etc.). Esto, quizá tal como lo propone la sociología de Boaventura de SOUSA SANTOS en su Descolonizar el saber, reiventar el poder mediante la resolución efectiva de algún «giro decolonial». No se asocian los documentos sólo con el propósito de presentar algún paralelismo tácito posible, a partir de casos que se consignan ut infra (I y II), respecto del acto de desajustada injerencia diplomática históricamente habida en Suramérica y el Caribe por parte de la OAS —intermediándose a base de operatorias administrativas que prescinden de la Declaración universal de los derechos de los pueblos, resuelta en el encuentro de naciones habido en Argel, durante 1976, y a otros principios atinentes en general con el Derecho Internacional Público como lo es el de la «igualdad soberana» y a la doctrina sustantiva que dictan sus articulados, en decremento de una necesaria figura de autodeterminación en las relaciones internacionales entre estados, etc. sino a su vez como un dispositivo portavoz e identificador del verdadero discurso democrático-latinoamericanista (tensionándose sus categorías, en general historiográficas, claro, al ser contradictorias con todo propagandismo panamericanista acerca de lo democrático y sus parodias envolventes en las condiciones del «slogan» o del «show», i.e. de sus tipos de aporía).   

Caso I. Antecedencias categoriales de un discurso democrático-latinoamericanista

El discurso democrático como discurso político por antonomasia ―siendo además un ejercicio propio de economía concentrada― se constituye de las operatorias transaccionales que le resultan efectivamente posibles. Requieren sus argumentaciones y justificaciones de alguna contundencia al valorarlas (reflexionándose por las vías política y negativa, ciertamente). Es el fundamento con que se envuelve el asunto tratado, en la condición de sus universales. Si el discurso democrático se disuelve en la mera catacresis, eso permite prever que su narratología no se orienta a la transformación del mundo, i.e. a la definición teórica de su síntesis (atendiéndose el sentido clásico o alemán de su cuestión metodológica, hay una previa y necesaria tesis que presenta la relación de sus entimemas, alguna antítesis que le corresponde como su contradictorio, quizá como regressus, y un análisis que verdaderamente objetive su problemática, radicalizando históricamente su sentido relacional, además, como problemática de clases). El discursar democrático se ha reducido a un fundamentalismo democrático que señala hacia el «mundo entero» (es, sobre todo, un primermundismo mostrándose como moda), algo extraño dado que su narrativa es proclive a la vaguedad. Ese discursar democrático ―la realidad política de su fundación― proviene de un reconocido mundo de oligopolios que predetermina las conclusiones, verdaderamente impera por sobre las relevancias periodísticas generalmente constituidas in extrema res. Fija su hegemonía reaccionaria. La noticia sólo se asume a partir de su eficacia propagandista y su relato es discontinuado (operatoria que resultó reconocida a partir de los documentos de inteligencia estadounidense descubiertos y traducidos por la propia administración ALLENDE, posteriormente derrocada por el panamericanismo en su forma oligárquica más destemplada). Es una operatoria propagandista que se concatena con expansiones de virtualidad asociadas a esa ortopédica vincular que son las redes digitales (es la «nube de libertad» que devino de la teletecnología iniciada como «red galática»; su ARPANET de 1969, previo a la INTERNET de siglo XXI, concibió una «Aldea Global» como ortograma de autoridad para el control universal al que se remitió el Departamento de Defensa estadounidense en sus operaciones). En ese conglomerado es que radican las verdaderas categorías de las mentadas conclusiones democráticas que en general se aplican contra gobiernos que postulen alguna segunda y definitiva independencia latinoamericanista (un asunto revolucionario de siglo XIX que alcanza y trasvasa al antiimperialismo de siglo XXI, incluso en su forma bolivariana aunque no únicamente). La cuestión categorial de Imperio, históricamente vigente, rige pues las totalidades discursivas de ese «mundo democrático», el gestado por los demócratas panamericanistas. Y es esa narratología del discursar democrático de Occidente, (dado que el imperialismo no carece de institucionalidad), una mecánica de relacionismo público que a base de sinarquía, desplegada a sangre y fuego, incorpora sus productos noticiosos (comúnmente, siendo fantasmagorías), sus macrodatos, sus imágenes institucionales, sus impresiones acerca del mundo, sus secuencias fotográficas o audiovisuales, su propia concatenación de opiniones públicas, etc. No es más que una de las fábulas de ESOPO, es el relato de «El Lobo y el Cordero». Es la existencia del propio lobo calumniador, quien disfrazándose de cordero culpa falazmente a los corderos de ser lobos. Así, el ortograma del propagandismo panamericanista que regula el discurso periodístico ―especialmente como refractación oligopólica― opera para que resulten indistintos, fábula mediante, «aullidos» de «balidos». Esos aullidos ―tras del antifaz del balido― remiten a la consecución del eufemismo con que concretan los oligopolios sus declaraciones democrático-fundamentalistas, incluso exacerbándose a las condiciones de la necedad patológica o de una inmoralidad sólo propia de los sofistas contemporáneos, de su comunidad de tecnócratas. No obstante, hay alternativas como contravalor a esa hegemonía. La historia independentista se ha encontrado con WALSH, quien se involucra en el fenómeno latinoamericano de una política de periodismo que justamente distingue del discurso político neocolonial sus eufemismos ―mediante el aniquilamiento terminológico, lo hizo en su Agencia de Noticias Clandestinas, en 1976, y previamente junto a Prensa Latina, en 1959―. Traduce esos eufemismos al verdadero sentido de su resultante imperial histórica, al declarar su denuncia: aquello que ustedes llaman aciertos son errores, aquello que ustedes reconocen como errores son crímenes y aquello que ustedes omiten son calamidades (el «ustedes» de WALSH refiere a un «ellos» reconocible, a  los pro-imperialistas, a ese cónclave inmoral, a los malos americanos)... Es WALSH de una estirpe de intelectual necesaria (es el «intelectual» de A. GRAMSCI), puesto que es capaz de asociar la comparación y la reflexión, como formas complejas de pensamiento, a la existencia misma de pensamientos de distinto tipo. Hay tipos de pensamiento por tanto que son envolventes de tipos de comunicación. Y es que no es lo mismo ejercer el periodismo (o el propagandismo), como tipo posible de comunicación, a partir de un pensamiento reaccionario, o de un pensamiento conservador que es preámbulo del anterior, a mantener una relación antropológicamente responsable con el mundo de los acontecimientos y de los procesos históricos mediante un pensamiento revolucionario. Esta dilemática moral, o panamericanismo o latinoamericanismo, (una innegable disyunción absoluta), fue enfrentada por WALSH; su pensamiento revolucionario fue que la dirimió.


Análisis de «Carta abierta de un escritor a la Junta Militar» de Rodolfo Walsh, de C. FINO  
Aproximación biopolítica a la Carta Abierta a la Junta Militar,de Rodolfo Walsh, de M. A. BRAGHETTO GALLARDO
Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, de R. WALSH
Carta abierta por la memoria de Walsh, de A. DANDAN
Rodolfo Walsh en el contexto setentista latinoamericano, de C. CASTILLO
Todos los misterios de la carta de Walsh, de D. IGAL

Caso II. Identificación del discurso democrático-latinoamericanista tensionado históricamente con un propagandismo panamericanista





El propagandismo panamericanista de lo democrático adquiere su forma estratégica como reacción imperial de siglo XXI a los principios del discurso democrático-latinoamericanista en el documento estadounidense Venezuela Freedom 2 – Operation del SOUTHCOM de 2016, a partir de dos fases (una de injerencia diplomática en las relaciones hemisféricas mediante la OAS y otra de posterior neutralización del personal combatiente chavista y de sus mandos por hallarse comprometidos con la defensa bolivariana de las instituciones democráticas de su Constitución de 1999).

Ese propagandismo panamericanista de lo democrático no logra ejercerse sino a través de una industria del espectáculo que se impone oligopólica (constituida especialmente de programas noticiosos, donde el periodista que es propagandista pasa a ser un logógrafo, y de una doxa que se regurgita de las propias redes digitales y que incluso colapsa reduciéndose a lo inefable). Su comunicación, aquella que es producida en el esquematismo de la repetitividad, a su vez, en general, se orienta principalmente al propósito liberal (o benthamista) de desplazar los conflictos sociales a meros conflictos individuales-psicológicos. Y así, sin historicidad alguna con qué definir una necesaria e ilustrada «convicción independentista» de América Latina y del Caribe, la confusión se hallará preparada y servida para un teatro de operaciones que requiera sólo de muchedumbre, i.e. de posiciones personales regidas por la pauperización ideológica y el espontaneísmo. Es un propagandismo que finalmente vilipendia y minusvalora las formas que adquiere una conciencia histórica, aquella al menos que emana de una verdadera educación universal. Y remedando a J. P. VARELA podría proponerse que es a causa de esa ignorancia exaltada (de ese amañando proceso de dominación sobre las poblaciones) que «(...) la república desaparece, la democracia se hace imposible y las oligarquías, disfrazadas con el atavío y el título de república, disponen a su antojo del destino de los pueblos y esterilizan las fuerzas vivas y portentosas que todas las naciones tienen en sí mismas». 

Déclaration de la Quinzième Réunion du Conseil politique de l’Alliance bolivarienne des peuples de Notre Amérique-Traité de commerce des peuples (ALBA-TCP)
La Guerra en Venezuela, de MISIÓN VERDAD
Negocios son negocios: La lucrativa empresa de ser oposición en Venezuela, de RT 
La violencia política en Venezuela, de M. TERUGGI

 


Noticias del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela

Bolívar y Santander. Dos posiciones contrapuestas, de J. SANT ROZ 
DEMOCRACY in the US, CUBA & VENEZUELA, by Arnold AUGUST
CHAOS IN THE HOMELAND – Lessons from Venezuela Protests, by E. KAFITA
¿Hacia una primavera latina?, de Thierry MEYSSAN
Lessons from Hugo Chavez by Hilma Kupila SHINDONDOLA

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